POR QUÉ UN ÍDOLO NADA ES EN EL MUNDO
Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios (1Corintios 8:4).
INTRODUCCIÓN:
Un ídolo es una imagen o figura hecha por las manos del hombre como objeto de adoración.
LOS IDOLOS:
Los habían de talla y de fundición:
Hubo un hombre del monte de Efraín, que se
llamaba Micaía, el cual dijo a su madre: Los mil cien siclos de plata que te fueronhurtados, acerca de los cuales maldijiste, y de los cuales me hablaste, he aquí el dinero está en mi poder; yo lo tomé. Entonces la madre dijo: Bendito seas del Señor, hijo mío. Y él devolvió los mil cien siclos de plata a su madre; y su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero al Señor por mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundición; ahora, pues, yo te lo devuelvo. Mas él devolvió el dinero a su madre, y tomó su madre doscientos siclos de plata y los dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y una de fundición, la cual fue puesta en la casa de Micaía (Jueces 17:1-4).
Los ídolos de talla eran esculpidos en madera o piedra con instrumentos de corte, y se les daba el nombre de imágenes de talla o esculpidas:
Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni
oyen, ni comen, ni huelen (Deuteronomio 4:28). Y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron (2Reyes 19:18).
Y los ídolos de fundición se hacían vertiendo el metal fundido en un molde y se les daba el nombre de estatuas o imágenes de fundición:
Y Aarón les
dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto (Éxodo 32:2-4).
Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella (Jeremías 10:14).
SE DESCRIBE:
La forma como los ídolos de talla y de fundición eran hechos por las manos del hombre:
Los formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo
más precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden. ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho? He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se asombrarán, y serán avergonzados a una. El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; no bebe agua, y se desmaya. El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa. Corta cedros, y toma ciprés y encina, que
crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia. De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él. Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú. No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para
decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol? (Isaías 44:9-19).
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos
están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder (Jeremías 10:3-5).
Además de los ídolos de talla y de fundición, están también los ídolos domésticos, llamados terafines:
Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e
hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote
(Jueces 17:5).
Y de allí pasaron al monte de Efraín, y vinieron hasta la casa de Micaía. Entonces aquellos cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra de Lais dijeron a sus hermanos: ¿No sabéis que en estas casas hay efod y terafines, y una imagen de talla y una de fundición? Mirad, por tanto, lo que habéis de hacer. Y subiendo los cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra, entraron allá y tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición,
mientras estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de guerra. Entrando, pues, aquéllos en la casa de Micaía, tomaron la imagen de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis vosotros? Y se alegró el corazón del sacerdote, el cual tomó el efod y los terafines y la imagen, y se fue en medio del pueblo (Jueces 18:14,17-18,20).
Esos ídolos domésticos, llamados terafines, se usaban en las casas como objetos de adoración:
Pero Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre. Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
Pero tomó Raquel los ídolos y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos; y buscó Labán en toda la tienda, y no los halló (Génesis 31:19, 30, 34).
Tomó luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa. Y cuando los mensajeros entraron, he aquí la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera (1 Samuel 19:13,16).
A los terafines se les consultaba como un medio para la adivinación:
Porque
los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor (Zacarías 10:2).
Con la reforma religiosa que hizo el rey Josías, los ídolos, y los terafines fueron destruidos:
Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón. Y quebró las estatuas, y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres. Asimismo barrió Josías a los encantadores, adivinos y
terafines, y todas las abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa del Señor (2 Reyes 23:13-14,24).
UN ÍDOLO:
Nada es en el mundo, porque no es divino ni tampoco es real:
Acerca, pues,
de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios (1Corintios 8:4).
Los ídolos son solamente imágenes o figuras hechas por las manos del
hombre como objetos de adoración:
Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos (Salmos 115:4-8).
Los
ídolos de las naciones son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven; Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay aliento en sus bocas. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y todos los que en ellos confían (Salmos 135:15-18).
Al adorar a los ídolos a quien se adora es a los demonios:
Le despertaron a
celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones. Sacrificaron a los demonios, y no a Dios; A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres (Deuteronomio 32:16-17).
Y sirvieron a sus ídolos, Los cuales fueron causa de su ruina. Sacrificaron sus hijos
y sus hijas a los demonios, Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos
y de sus hijas, Que ofrecieron en sacrificio a los ídolos de Canaán, Y la tierra fue contaminada con sangre (Salmos 106:36-38).
¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios (1Corintios 10:19-20).
Dios prohibió la adoración de los ídolos:
No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la
tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Éxodo 20:4-5).
Y el Señor dijo
a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis (Éxodo 20:22-23).
No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy el Señor vuestro Dios
(Levítico 19:4).
Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que el
Señor habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. Guardaos, no os olvidéis del pacto del Señor vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que el Señor tu Dios te ha prohibido. Porque el Señor tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso (Deuteronomio 4:15-18,23-24).
No tendrás
dioses ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte,
celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Deuteronomio 5:7-9).
Convertirse a Dios, es pasarse de adorar a los ídolos para adorar a Dios:
Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en
Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.
(1Tesalonicenses 1:8-9).
Para adorar a Dios no se necesita de imágenes o figuras, porque Dios es
Espíritu, y de los ídolos es una de las cosas que se tiene que guardar el
que adora a Dios:
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren (Juan 4:24).
Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén (1Juan 5:21).
CONCLUSION:
Un ídolo nada es en el mundo, porque no puede hacer nada a favor de nadie, ni por el que lo hace con sus manos.
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