¿QUIÉNES SON LOS QUE COMPARECERÁN ANTE EL TRIBUNAL DE CRISTO?

BASE BIBLICA: 
Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea
bueno o sea malo (2Corintios 5:10).

INTRODUCCION:
 
Toda la Iglesia, desde el pastor hasta el creyente recién convertido, comparecerán ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 

A TODOS:
En la Iglesia, el Señor Jesucristo les ha dado o repartido conforme a la capacidad, y a la medida de fe de cada uno: 

Talentos: 
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos (Mateo 25:14-15). 

Dones: 
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada (Romanos 12:3-6). 

Pero a cada  uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres (Efesios 4:7-8).

Y ministerios: 
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo (1Corintios 12:4-6). 

Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? Procurad, pues,  
los dones mejores. Más yo os muestro un camino aún más excelente (1Corintios 12:28-31).

A CADA UNO:
En la Iglesia, el Señor Jesucristo les ha dado o repartido talentos, dones y ministerios: 

Los talentos:
Son para ganar otros talentos: 

Y el que había recibido cinco talentos fue y
negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó
también otros dos (Mateo 25:16-17).

Los dones:
Son para provecho o beneficio de los demás: 

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere (1Corintios 12:7-11). 

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12:6-8). 


Y los ministerios:

Son para edificación del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia:

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente,  
según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor (Efesios 4:11-16).

EL TRIBUNAL DE CRISTO:

Es para recibir galardones, según lo que cada uno haya hecho con los talentos, dones, y ministerios, que el Señor Jesucristo les dio o repartió: 

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo (2Corintios 5:10).

Los galardones son las recompensas que el Señor Jesucristo les dará a cada uno por lo bueno o malo que hizo con los talentos, dones, y ministerios: 

Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo (2Juan 1:8).

Cuando toda la Iglesia comparezca ante el tribunal de Cristo, el Señor Jesucristo va a pedir cuentas por los talentos, dones y ministerios que les dio o repartió a cada uno: 

Después de mucho tiempo vino el Señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos 
(Mateo 25:19).

Al que hizo lo bueno con los talentos, dones y ministerios que el Señor Jesucristo le dio o repartió, recibirá su galardón o recompensa: 

Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor (Mateo 25:20-30). 


Y al que hizo lo malo con los talentos, dones y ministerios que el Señor Jesucristo le 
dio o repartió, también recibirá su galardón o recompensa: 

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en 
las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 25:20-30).

CONCLUSION: 
Todavía estas a tiempo para ganar otros talentos, con tus talentos, para beneficiar a los demás con tus dones, y para edificar al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, con tu ministerio.


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