PORQUÉ EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO NO SON TRES SI NO UNO.
BASE BÍBLICA: Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno (1Juan 5:7).
INTRODUCCIÓN:
El Padre, el Hijo o Verbo, y el Espíritu Santo no son tres sino uno, porque no están divididos en sí mismo.
DE LOS TRES:
Padre, Hijo y Espíritu Santo, al único que se le reconoce como Dios, es al Padre:
Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él (1Corintios 8:6).
Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos (Efesios 4:6).
Porque al Hijo se le reconoce como el Verbo o Palabra de Dios hecho o manifestado en carne:
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14).
E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria (1Timoteo 3:16).
Y al Espíritu Santo se le reconoce como el aliento o halito divino:
Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar (Éxodo 15:8).
En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano (Job 12:10).
ESTOS TRES:
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres sino uno, porque no están divididos en tres distintas divinas personas como se cree:
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19).
Creer que Dios está dividido en tres distintas divinas personas, es ignorar la singularidad de Dios que está en el Nombre, porque Dios es uno y uno su Nombre:
Y el Señor será rey sobre toda la tierra. En aquel día el Señor será uno, y uno su Nombre (Zacarías 14:9).
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12).
La pluralidad de tres distintas divinas personas, es inaplicable a Dios, porque Dios no es más de uno, sino uno indivisible:
Yo y el Padre uno somos (Juan 10:30).
Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros (Juan 17:11).
Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno (Juan 17:21-22).
El politeísmo es la doctrina que cree y enseña que hay dos, tres, y más dioses distintos:
Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores) (1Corintios 8:5).
Pero el monoteísmo es la doctrina que cree y enseña que hay un solo Dios, único y verdadero:
Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios (1Corintios 8:4).
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna (1Juan 5:20).
NO SON TRES:
Sino uno, porque el Hijo que es el Verbo o Palabra de Dios hecho carne y el Espíritu santo que es el aliento o halito divino, salen juntos de la boca de Dios el Padre:
Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno (1Juan 5:7).
Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca (Salmos 33:6).
En el principio de la creación, Dios hizo todas las cosas por su Verbo o palabra:
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho Juan 1:1-3).
Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste (2 Pedro 3:5).
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Hebreos11:3).
En cada uno de los días de la creación, Dios por su Verbo o palabra, él decía, y las cosas se hacían; él mandaba, y las cosas existían:
Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió (Salmos 33:9).
Y cuando formo al hombre del polvo de la tierra, Dios sopló en la nariz del hombre su aliento o halito divino, para que el hombre fuera un ser viviente:
Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (Génesis 2:7).
Esa misma acción de Dios con el hombre, se la vemos haciendo a Jesús a sus discípulos, demostrando con esa acción de que él es el mismo Dios que soplo en la nariz del hombre su aliento o halito divino:
Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo (Juan 20:21-22).
Lo que hace al hombre un ser viviente es el aliento o halito divino que Dios soplo en su nariz, pero cuando el hombre muere es porque Dios quita su aliento o halito divino de él, y entonces el cuerpo del hombre vuelve al polvo de la tierra de donde fue formado, y su espíritu vuelve a Dios quien se lo dio:
Que todo el tiempo que mi alma esté en mí, Y haya hálito de Dios en mis narices, Mis labios no hablarán iniquidad, Ni mi lengua pronunciará engaño (Job 27:3-4).
Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo (Salmos 104:29).
Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio (Eclesiastés 12:7).
Y si el espíritu del hombre vuelve a Dios quien se lo dio, entonces Jesús es ese mismo Dios que recibe el espíritu del hombre cuando muere:
Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió (Hechos 7:59-60).
CONCLUSION: El Padre, el Hijo o Verbo y el Espíritu Santo no son tres sino uno, porque no están divididos en sí mismo.
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